domingo, 10 de junio de 2007

LA ARCADIA X 05/06/07

Por si no amaneciera mañana,

que la casa no parezca vacía;

que todo continúe como al borde de suceder,

no olvides llenar las copas,

como si el vino fuese una última forma de esperanza.

Y ahí, sobre el mantel, recien partido,

deja también el pan para que haya un olor a espigas altas

o para que parezca que hay cosas que aún podrían compartirse sin prisa.

Deja un libro abierto en cualquier sitio,

como si fueras a volver muy pronto;

que parezca que todo se ha quedado esperándote.

Que no note la muerte cuando llegue

que en esta casa no vive nadie.

Deja abierta una ventana para que salgan

todas las sombras que vivieron contigo

y para que entre el ruido de la calle,

el ruido ajeno de la vida;

y trata de dejar descorridos los visillos

para que así mañana (si amanece),

cuando entre la luz, te reconozca.

Que en tu muerte no haya

esa misma intemperie que hubo siempre en tu vida.

Guarda en algún espejo tu mirada

y un poco de esa lumbre que ya no habrá en tus ojos mañana;

y guarda dentro de un cuaderno el ascua viva de tu tacto.

Deja encendida una vela, o al menos una lámpara,

por si acaso la noche durara demasiado.

Deja regado nuestro tiesto junto a ti

porque tal vez conviene que, cuando ella se acerque,

haya en la casa algo que esté creciendo todavía.

Que al abrir los armarios,

siga todo en su sitio,

que siga intacto el tiempo y el perfume;

que tus ropas no sepan que las han condenado

a ser un hueco donde ya tu cuerpo

tendrá las dimensiones exactas de la ausencia.

Que no sepan tus cosas que no las necesitas

(aunque tardes demasiado en volver),

que no comprendan que has estrenado la palabra “nunca”.

Déjalo todo como si esta noche no fuera a ser la última.

No olvides dejar un libro abierto en cualquier página.

Y deja en los cajones, bien guardado,

lo que no has de llevarte:

el limpio aroma del membrillo, algún verso,

aquellos oros maternales del trigo,

y tantos nombres sin tachar en tu agenda,

tantas voces que aún mañana seguirán llamándote.

Y en un estuche guarda tu voz,

guarda tu aliento

con la última palabra que pronuncies.

Y deja tu ventana bien abierta

para que así mañana la luz te reconozca,

aunque ya solo seas un cuerpo roto,

un cuerpo sin memoria y frío;

para que así mañana (si amanece)

siga entrando por ella –aunque tú no lo oigas-

todo ese ruido extraño y ajeno de la vida.

Mañana, la intemperie

Pedro González Moreno

Premio Manuel Alcántara 2007



Vivo al borde de la zona industrial, en medio de un caos de vértigo, obreros, camiones que ruedan incesantes, fatídicas sirenas, ruidos, prisas. Esta frontera huele de una forma especial.

Mi casa limita al Norte con el polígono y al Sur con la ciudad. Tiene los ojos grandes y la boca pequeña, como yo, y un gran aloe en la entrada mantiene a raya las malas energías. Desde el ojo derecho (cómodo observatorio) me asomo apoyada en el hueco y miro este submundo autómatamente resignado ó resignadamente autómata. El trabajo, el tiempo y el reloj son lazos que atan mi libertad. Cada vez más consciente de querer hacer uso de mi inconsciencia. Menos urbana y más humana.

Al otro lado de la carretera hay un árbol perdido que me mira. Doy un paso hacia atrás, pongo el pulgar sobre la vena de mi muñeca izquierda que bombea aceleradamente. He sentido realmente su mirada. El árbol me intimida, me sorprende su gesto. Un misterioso flujo traspasa la autovía. Percibo el roce de sus ramas y su aroma fresco con una nitidez abrumadora. Él lo sabe, me mira y me sonríe.

He buscado en el libro de los árboles y no le reconozco, no está catalogado.

Le imagino en paisajes imposibles o escapando de algún bosque encantado para instalarse aquí en este absurdo núcleo.

En las ciudades, los árboles urbanos parecen estar tristes, resignados a una existencia entre seres extraños, ajenos a sus vidas. Pero este árbol es hermoso y parece feliz mirando desde arriba el mundo de los hombres.

Pongo el pulgar sobre la vena de mi muñeca izquierda-¿Es que nadie lo ve?- El árbol se ha movido, se ha desplazado hacia la carretera, unos metros, quizás unos centímetros. Creo que viene hacia mí.

En las tardes de agosto las putas del polígono le buscan, descansan a su sombra del trasiego de hombres y se cuentan sus sueños. Él las escucha y acaricia con sus ramas sus cabezas teñidas. Yo les observo inquieta y él me sonríe ajeno, indiferente. Ya sabe que le quiero.

Ya no concilio el sueño porque quiero soñar que se produce esta hazaña imposible. No puedo respirar, me asomo al borde de la zona industrial y extendiendo mi brazo puedo tocar su copa. Ha cruzado el asfalto y sus flexibles ramas entran por las ventanas de mi casa. Dejo serenamente que el milagro concluya intentando que nadie lo descubra y todo continúa y fluye vertiginoso sin reparar en nada, y menos en un árbol que se desliza y se adentra en mi casa.

Ahora está en el salón.

Me asomo al borde de la zona industrial y un silicio de aire contaminado lacera mi alma campesina. Extiende sus ramas y me atrae hacia él, me cuenta historias centenarias de remotos países. Yo le escucho asombrada, jugando con sus hojas. Me cobijo en su sombra, acaricio sus ramas y me abrazo a su tronco.

Y perfumo mi piel con su exótica sabia.

El árbol

Rosa Nogales

Málaga

Crónica de Antonio Cuartero

Ya tenemos el verano encima y este no se va a quedar atrás para traernos actos muy atractivos.

Se presenta el aclamado documental “La aldea perdida” el 7 de junio a las 20:30h, patrocinado por el vicerrectorado de cultura y producciones Talento. En el salón de actos del edificio rectorado. La entrada será libre hasta completar aforo.

Nuestro ciclo de cine de Europa termina este mes de junio aunque no sin dejarnos una interesante película, “La balada del soldado”, el 8 de junio a las 21:00 horas. Esta vez nos trasladamos a Rusia de las manos del director Grigori Chujrai. Se celebrará en el paraninfo de la universidad y la entrada será libre hasta completar aforo.

El decimoséptimo ciclo de conciertos de órgano de la catedral de Málaga continúa su andadura y este 6 de junio nos presenta el “Concierto de órgano y narrador Sontas Bíblicas”, el organista será Javier Artigas y el narrador Álvaro Zaldivar. Comenzará a las 20:30 y la entrada será libre hasta completar aforo.

La diputación de málaga ha inaugurado dos exposiciones del pintor Carlos Serra “Cuadernos de tiempo” y “41 torres y sus vigías”. Ambas podrán ser visitadas hasta el 26 de junio en el centro cívico de la diputación de Málaga.

El centro de la Generación del 27 y Málaga flamenco han abierto el tercer ciclo “Flamenco y poesía”. Comenzó ayer con una conferencia sobre Antonio Machado y Federico García Lorca, y continuará todo el mes de junio. La próxima conferencia será el lunes 11 de junio a cargo del escritor y poeta Pablo García Baena que hablará sobre la relación del grupo cántico y el flamenco. Luego se realizará una acto de flamenco, al “cante” irá José “el de la Tomasa” y a la guitarra Raúl “El perla”. Todos los eventos programados en el ciclo tendrán lugar en el Centro Cultural Provincial a las 20.30 horas, y las entradas se pondrán a la venta el viernes anterior a cada cita en la recepción del centro.

El ciclo de cine japonés del CAC de Málaga también continua con “Nieve de primavera” del director Isao Yukisada, este miércoles 6 de junio a las 19:00 horas, en el salón de actos del CAC de Málaga. La entrada será libre hasta completar aforo.

Y por último tenemos la presentación de libro “Susurros del corazón” del escritor, poeta y pintor Antonio Quero el jueves 7 de junio a las 20 horas. Tendrá lugar en el Salón de Actos de Cajamar, en la calle Tomás Heredia 14. La presentación correrá a cargo de José Miguel Carrasco Director de Radio Voz Málaga.

Para más información consultar malaga.es, malagaes.com, uma.es, cac.malga.org o nuestro blog www.la-arcadia.blogspot.com


A finales del siglo XX, el joven Montano, que venía de publicar su peligrosa novela sobre el enigmático caso de los escritores que renuncian a escribir, quedó atrapado en las redes de su propia ficción y se convirtió en un escritor que, pese a su compulsiva tendencia a la escritura, quedó totalmente bloqueado, paralizado, ágrafo trágico.

A finales del siglo XX –hoy 15 de Noviembre de 2000 para ser más exacto-, le he visitado en su casa de Nantes y, tal como me esperaba, le he encontrado tan triste y tan seco que bien podían aplicársele a Montano unos versos de Pushkin y decir de él que <>.

Lo bueno del caso es que a mi hijo –porque Montano es mi hijo- errar en la penumbra de los bosques le ha llevado a recuperar cierta pasión por la lectura, y de eso me he beneficiado yo que, no hace mucho y por recomendación suya, leí Prosa de la frontera propia, la novela que acaba de publicar Julio Arward, ese extraño escritor del que nunca me había fiado demasiado por considerar que simplemente jugaba a ser el doble del novelista Justo Navarro.

Hoy, entre otras cosas, le he agradecido a mi hijo que me hubiera recomendado ese libro del doble de Justo Navarro, no tan doble desde que ha escrito esa novela. Se trata de un buen libro y leyéndolo me he acordado muchas veces de algo que un día le oí decir a Julio Arward en la radio: <>. Y también me acordé, leyendo ese libro, de algo que le oí decir un día a Justo Navarro y que a veces he hecho pasar por mío: <>.

El narrador de Prosa de la frontera propia es un extranjero de la vida y al mismo tiempo un héroe que parece recién llegado de un cuento chino y que tiene un oscuro hermano gemelo o, mejor dicho, un primo hermano que es su vivo retrato y que para colmo se llama igual que él, los dos se llaman Cosme Badía.

El tema del doble –y también el del doble del doble y así hasta el infinito en un extenso juego de espejos- se halla en el centro del laberinto de la novela de Julio Arward, una novela que –ya estoy escribiendo como el crítico literario que soy- es una autobiografía ficticia en la que el autor se hace pasar por Cosme Badía y, recordando con una memoria extraña a la suya, se inventa el mundo de los dos primos hermanos y hace como si estuviera recordando ese mundo y tuviera presente en todo momento estas palabras de Faulkner: <>.

Quizás la literatura sea esto: inventar otra vida que bien pudiera ser la nuestra, inventar un doble. Ricardo Piglia dice que recordar con una memoria extraña es una variante del doble, pero es también una metáfora perfecta de la experiencia literaria. Termino de citar a Piglia y constato que vivo rodeado de citas de libros y autores. Soy un enfermo de literatura. De seguir así, ésta podría acabar tragándome, como un pelele dentro de un remolino, hasta hacer que me pierda en sus comarcas sin límites. Me asfixia cada día más la literatura, a mis cincuenta años me angustia pensar que mi destino sea acabar convirtiendome en un diccionario ambulante de citas.

El mal de Montano

Enrique Vila-Matas

LA ARCADIA IX 29/05/07

En la playa he encontrado un caracol de oro

macizo y recamado de las perlas más finas;

Europa le ha tocado con sus manos divinas

cuando cruzó las ondas sobre el celeste toro.

He llevado a mis labios el caracol sonoro

y he suscitado el eco de las dianas marinas,

le acerqué a mis oídos y las azules minas

me han contado en voz baja su secreto tesoro.

Así la sal me llega de los vientos amargos

que en sus hinchadas velas sintió la nave Argos

cuando amaron los astros el sueño de Jasón;

y oigo un rumor de olas y un incógnito acento

y un profundo oleaje y un misterioso viento...

(El caracol la forma tiene de un corazón).

Caracol

A Antonio Machado

Ruben Darío



“El amor – decía Madame de Léotard, ya anciana – es como la nube en su altura, inexplicable por mucho que las leyes físicas quieran darnos razones de su existencia. Mas, ay dolor, ahora, en la vejez, mi cielo es de un azul desganado y descolorido y ninguna nube lo adorna. Sin embargo, en mi corazón, aquellas que fueron parte de mi paisaje íntimo aún humedece el deseo de volver a empezar”.

En mi infancia conocí cerca del mar a una muchacha loca y poeta que en Abril solía desnudarse en el campo y tenderse, quedándose así inmóvil, esperando que las nubes descargaran sobre ella su ímpetu y su agua, “pues de esta forma – decía – sería tomada”. Recuerdo que aquella muchacha los días de bonanza solía, a grandes voces, llamar a algunas nubes de las que, desde luego, conocía sus nombres.

El amor y la nube

Rafael Pérez Estrada


Crónica Antonio Cuartero

Esta semana es una semana especial, y lo es porque se celebra en málaga la trigésimo séptima Feria del libro de Málaga, algo que tiene mucho que ver con nuestra nave radiofónica.

La encontrareis en el paseo del Parque de Málaga desde el 25 de mayo hasta el 3 de junio. Y su horario de apertura será de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 22:00.

Los dos objetivos básicos de la feria son servir como punto de encuentro entre el ciudadano y el libro, y entre el lector y el escritor. La feria cuenta con 46 expositores, tendrá 55 presentaciones de novedades editoriales así como 12 encuentros con autores de prestigio.

A lo largo de esta crónica os vamos a resumir brevemente los actos más destacables e interesantes de la feria a la que podréis acudir.

Toda feria del libro se inicia con un pregón inicial y esta no fue una excepción y corrió a cargo de Pablo Aranda Ruiz, el jueves 24 de mayo un día antes de que comenzase. Como breve resumen de lo acontecido hasta hoy podemos destacar la presentación de libro “Mercado de espejismos” de Felipe Benítez Reyes, premio Nadal 2007, el viernes 25.

El sábado 26 se hizo entrega de los premios del Certamen de declaraciones de Amor “Dime que me quieres”, y el homenajea a la mejor labor bibliotecaria 2007, o el encuentro con el escritor Eduardo Mendicutti. El domingo se presento el libro “Entre versos y coplas” en memoria de Miguel de los Reyes.

Ayer lunes se presento la revista de primavera “Al Alba” Nº 21, y se presentó también “Radiografía del temblor”, premio Andalucía Joven de Poesía 2006.

Hoy martes 29 tenemos como acto más destacado la presentación del libro “Sucaelo. Donde nace la memoria” del escritor Víctor Bolívar Galiano, y en estos instantes se estará celebrando la presentación de la novela “Finalmusik” del autor Justo Navarro en la caseta de las tertulias.

Para mañana 30 de mayo tenemos a las once de la mañana el encuentro con la autora Rosa Díaz, en la caseta de las tertulias y a las 18:30 la presentación de su libro “Los campos de Dios”, en la Sala de la Muralla del edificio Rectorado. Y las 20:30 la presentación de “Historia devocional en la Málaga del siglo XVII” en el salón de actos del Museo del Patrimonio Municipal de Málaga.

El jueves 31 de mayo se presenta el libro ganador de la “Muestra Joven de la Literatura MALAGACREA 2007” a las12:00 en la caseta de las tertulias y por la tarde a las 19:30 la presentación de libro “Las puertas del desierto” del autor Eliseo Fernández Cuesta, y la presentación la hará Justo Navarro en la sala de la muralla del edificio rectorado.

El Viernes 1 de junio tenemos el encuentro con la autora Almudena Grandes con su libro “El corazón helado” presentado por La Consejera de cultura Rosa Torres a las 13:00 horas en el salón de actos del Museo Picasso.

Por la tarde se presentará la nueva colección “Mis favoritos” del escritor “Antonio Rodríguez Almodóvar en la caseta de las tertulias

El sábado 2 de junio tenemos un acto muy original, el Proyecto “Fahrenheit 451” en el que varias personas-libros visitarán la Feria ofreciendo una nueva manera de defender los libros. Para ello narraran textos de los más diversos autores en un gesto de reconocimiento de la memoria del hombre contenida en ellos. De 12:00 a 20:00 horas.

Y por la tarde a las 19:30 la presentación del libro Poesía (1980-2005) de Luís García Montero y presenta Antonio Jiménez Millán. En la sala de la muralla del edificio rectorado.

Y llegados al último día el domingo 3 de junio a las 12:30 podréis encontrar la presentación del libro “Ya nada es rito y otros poemas” de la autora Concha García, en la salón de la muralla, edificio rectorado. Y por la tarde la presentación del libro “Perímetro de la tarde” Accésit Premio Adonis 2006 del escritor Francisco Onieva en la sala de la muralla del edificio rectorado.

Esto es un resumen de los actos más destacables pero no todo acaba aquí pues la Feria del Libro no solo son estas presentaciones hay de las más variopintas actividades en las que podréis disfrutar de los libros y del poder de la palabra.

Esta la ruta de la lectura, y en ella podremos encontrarnos la Pequeteca, una biblioteca infantil con sesiones de cuenta cuentos, teatro y animación a la lectura o el bibliobús, en el que se podrá visitar dicho elemento para dar a conocer sus objetivos y funciones.

Todo esto lo podréis encontrar en el paseo del parque frente al ayuntamiento.

También hay talleres de encuadernación, biblioteca infantil, ludoteca, edición, y encuentros con el autor. Todos estos actos de lunes a viernes para los interesados en inscribirse a estos talleres tendréis que acudir al Gabinete Pedagógico de Bellas Artes.

Además a lo largo de todos los días se harán firmas de libros de los principales autores.

Y por último el concurso de “Quiniela cultura, dedicado al ochenta aniversario de la Generación del 27”

Esperamos que en una semana tan especial os acerquéis a esta feria de las palabras y os llevéis para casa algún libro con el que poder disfrutar del pequeño-gran placer que es la lectura.

Para más información consultar nuestro blog www.la-acarcadia.blogspot.com



Con qué ferocidad y a qué hora importuna

salen tus veinte años de la fotografía

para exigirme cuentas.

En los ojos heridos por la luz

sostienes la mirada de mis sombras,

en el descaro de tus profecías

desdeñas la lealtad de mis recuerdos,

en la piel transparente

anegas el cansancio de mi piel

y defines mis años por traiciones.

No escandalices más,

hablemos si tu quieres,

elige tú las armas y el paisaje

de la conversación,

y espera a que se vayan

los invitados a la cena fría

de mis cuarenta años.

Por evaporaciones,

como las aguas sucias de los charcos

se acercan a las nubes,

caminaré contigo

hasta la plaza de tu juventud.

Allí están los magníficos

árboles de las ciencias y las letras

con sus palabras en el mes de mayo,

y el orden de los números

a la orilla del tiempo,

más cerca de las sumas que de las divisiones.

Imagino tu voz, supongo el aire

- porque a veces regresa hasta mis labios

en noches de espesura –

con el que afirmarás

que toda libertad es una roca,

que no faltan el viento y las razones,

sino la voluntad en el timón,

para gritar después que mi conciencia

es ya ropa tendida,

palabras puestas a secar.

Tendrás razón. No digo

ni la mitad de lo que siento.

Pero recuerda que mi soledad,

la que arde en mi lámpara de desaparecido,

es el silencio de las causas públicas.

Y puedes comprenderme:

mis mujeres dormidas,

el cajón de los barcos indefensos,

un teléfono antiguo…,

todas las tachaduras se parecen

a la inquietud que sufres

ante la vida en blanco.

Ya que fuerzas mis sombras con tu luz

comprende mi silencio en tus exclamaciones.

Porque sabes que sé

el lado frágil de la impertinencia,

lo que hay de imitación en tu seguridad,

la certeza que llega de los otros

para empujarte

por el afán de ser el elegido,

por el deseo de gustar,

hasta vivir de oídas en muchas ocasiones.

Aceptaré las quejas, si tú me reconoces

la legitimidad de la impostura.

Ahora que necesito

meditar lo que creo

en busca de un destino soportable,

me acerco a ti,

porque sabías meditar tus dudas.

Cuando tengas la edad que se avecina,

admitirás el tiempo de los encajadores,

la piel gastada y resistente,

el tono bajo de la voz

y el corazón cansado de elegir

sombras de pie o luz arrodillada.

Después de lo que he visto y lo que tú verás,

no es un mal resultado, te lo juro.

baja conmigo al día,

ven hasta los paisajes verdaderos

en los que discutimos,

y me agradecerás

la difícil tarea de tu supervivencia.

Cuarentena

Luis García Montero

miércoles, 23 de mayo de 2007

LA ARCADIA VIII


Hay en los dominios de la fantasía bellas comarcas en donde los árboles suspiran y los arroyos cristalinos se deslizan cantando por entre orillas esmaltadas de flores, a perderse en el azul mar. Lejos de estas comarcas, muy lejos de ellas, hay una región terrible y misteriosa en donde los árboles elevan al cielo sus descarnados brazos de espectro y en donde el silencio y la oscuridad proyectan sobre el alma rayos intensos de sombría desolación y de muerte.
Y en lo más siniestro de esa región de sombras, hay un castillo, un castillo negro y grande, con torreones almenados, con su galería ojival ya derruida y un foso lleno de aguas muertas y malsanas.
Yo la conozco, conozco esa región terrible. Una noche, emborrachado por mis tristezas y por el alcohol, iba por el camino tambaleándome como un barco viejo al compás de las notas de una vieja canción marinera. Era una canción la mía en tono menor, canción de pueblo salvaje y primitivo, triste como un canto luterano, canción serena de una amargura grande y sombría, de la amargura de la montaña y del bosque. Y era de noche. De repente, sentí un gran terror. Me encontré junto al castillo, y entré en una sala desierta; un alcotán, con un ala rota, se arrastraba por el suelo.
Desde la ventana se veía la luna, que ilumina a con su luz espectral el campo yerto y desnudo; en los fosos se estremecía el agua intranquila y llena de emanaciones. Arriba, en el cielo, el brillante Arturus resplandecía y titilaba con un parpadeo misterioso y confidencial. En la lejanía las llamas de una hoguera se agitaban con el viento. En el ancho salón, adornado con negras colgaduras, puse mi cama de helechos secos. El salón estaba abandonado; un braserillo, donde ardía un montón de teas, lo iluminaba. Junto a una pared del salón había un reloj gigantesco, alto y estrecho como un ataúd, un reloj de caja negra que en las noches llenas de silencio lanzaba su tictac metálico con la energía de una amenaza.
«¡Ah! Soy feliz -me repetía a mí mismo-. Ya no oigo la odiosa voz humana, nunca, nunca.»
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
La vida estaba dominada; había encontrado el reposo. Mi espíritu gozaba con el horror de la noche, mejor que con las claridades blancas de la aurora.
¡Oh! Me encontraba tranquilo, nada turbaba mi calma; allí podía pasar mi vida solo, siempre solo, rumiando en silencio el amargo pasto de mis ideas, sin locas esperanzas, sin necias ilusiones, con el espíritu lleno de serenidades grises, como un paisaje de otoño.
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico. En las noches calladas una nota melancólica, el canto de un sapo me acompañaba.
-Tú también -le decía al cantor de la noche- vives en la soledad. En el fondo de tu escondrijo no tienes quien te responda más que el eco de los latidos de tu corazón.
Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
Una noche, una noche callada, sentí el terror de algo vago que se cernía sobre mi alma; algo tan vago como la sombra de un sueño en el mar agitado de las ideas. Me asomé a la ventana. Allá en el negro cielo se estremecían y palpitaban los astros, en la inmensidad de sus existencias solitarias; ni un grito, ni un estremecimiento de vida en la tierra negra. Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.
Escuché atentamente; nada se oía. ¡El silencio, el silencio por todas partes! Sobrecogido, delirante, supliqué a los árboles que suspiraban en la noche que me acompañaran con suspiros; supliqué al viento que murmurase entre el follaje, y a la lluvia que resonara en las hojas secas del camino; e imploré de las cosas y de los hombres que no me abandonasen, y pedí a la luna que rompiera su negro manto de ébano y acariciara mis ojos, mis pobres ojos, turbios por la angustia de la muerte, con su mirada argentada y casta. Y los árboles, y la luna, y la lluvia, y el viento permanecieron sordos. Y el reloj sombrío que mide indiferente las horas tristes se había parado para siempre.
El reloj
Pio Baroja

I..
No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

II.
No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

III.
No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

IV.
No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

V.
No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

VI.
No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

VII.
No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.

VIII.
No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?

IX.
No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

X.
Mientan siempre.

XI.
No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer."

El decálogo
Juan Carlos Onetti

Crónica Antonio Cuartero

Nos encontramos ya a finales del mes de mayo y este no deja de traernos actos muy interesantes.

Se convoca el I Concurso de Fotografía submarina “Universidad de Málaga-AUAS”. Se llevará a cabo el 9 de junio en la Playa de Torrecilla en Nerja. El concurso se realizará por parejas. El plazo de inscripción es hasta el 7 de junio y costará 40 euros. Organiza Universidad de Málaga y Asociación universitaria de actividades subacuáticas.

Nuestro ciclo de cine de Europa continua, viajamos a Suecia con “La Vergüenza” de Ingmar Bergman. El viernes 25 de Mayo a las 21: horas en el Paraninfo de la Universidad. La entrada será gratuita hasta completar aforo.

El centro cultural de la Generación del 27, para finalizar este mes de Mayo nos presenta la conferencia de Vicente Molina Foix sobre “Alexaindre, Lorca, Alberti: cartas al fantasma” presentado por Marcos Rodríguez Espinosa. El miércoles 23 de mayo en el salón de Plenos de la Diputación de Málaga.

El ayuntamiento de Benalmádena abre las puertas esta semana a un acto muy interesante. La presentación de la obra de teatro “El principito” de Antoine Saint-Exupery a cargo del grupo teatral “Estrellas del Silencio” pertenecientes al Hospital psiquiátrico penitenciario de Sevilla. El 25 de mayo en la casa de la cultura de Arroyo de la miel, y comenzará a las 19:00 horas. Organiza AFESOL (Asociación de familiares y personas con enfermedad mental de la costa del sol) en colaboración con el área de cultura del Ayuntamiento de Benalmádena.

El teatro Canovas de Málaga presenta para el mes de junio una carta de actos muy completa, el primer acto será III Festival de teatro con títeres, objetos y visual, que correrá a cargo del grupo teatral “Tirititeros de Binéfar” que representará “El hombre cigüeña”. El 1 de junio a las 21:00 horas. Las siguientes semanas os iremos informando de su interesante programación

Y para finalizar os anunciamos que la semana que viene comienza la feria del libro de Málaga, desde el día 25 de Mayo al 3 de Junio y la podréis encontrar en el Paseo del Parque de Málaga y abrirá sus puertas todos los días de once de la mañana a dos y de seis de la tarde a diez de la noche.

Para más información consultar, uma.es, malagaes.com, malaga, es, dpm-cultura.org, o en nuestro blog la-arcadia.blogspot.com

Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.

Max Aub

Cuanto más bella es la vida
más feroces sus zarpazos,
cuantos más frutos consigo,
más cerca estoy de perder.
Por una caricia tuya
toco el cielo con las manos,
pero sé que si te marchas,
tocaré el suelo otra vez.
¡Grita al mundo!, ¡rompe el aire!
hasta que muera tu voz,
"que el amor es un misterio
y que importa sólo a dos
"Correremos por las calles,
gritaremos tú y yo,
"que el amor es un misterio
y que importa sólo a dos
"Yo no quiero causar pena
sólo por mi condición
de mujer rota en esencia
y herida en el corazón.
No habrá un hombre en este mundo
que me vuelva a hacer caer,
porque sé que si te marchas
besaré el suelo otra vez.
Cuando llegue el huracán,
que seguro ha de venir
por marcharte de mis brazos,
por alejarte de mí,
pensaré que fuímos grandes,
pensaré que fuímos dos,
tú en tu cuerpo..., yo en el mío...,
...y un solo corazón.

Luz Casal

Hay siempre un pasajero invisible en todos los viajes, una maleta oculta, un rostro al que nadie mira. Cuando se abre la ventana del vagón, el viento mueve la cortina y desordena fugazmente la hojas de un periódico donde aparecen fotografías de una guerra que es todas las guerras, edificios de una ciudad confundida en la memoria de varias ciudades, mensajes cifrados, promesas de placer o de huida. Pero nadie se fija en la fecha de ese diario, nadie ha visto a esa sombra que recorre las calles, se interna en la umbría del bosque o se aleja entre la multitud por andenes y pasillos de aeropuertos. En su equipaje están los sueños, lo que no sucedió y alguna vez fue posible, lo que dejamos al margen, las otras vidas. Y tal vez el secreto de todos los viajes.
En la mirada ausente el niño que espera en el andén se encierra un mundo. Cruzan lentos los trenes bajo el sol del mediodía de agosto. Muchos años después, esa luz será la única certeza de quien se sabe ya otro: la misma luz que inunda un paisaje frío de ventanas sin aire, un vértigo de muros gastados, cable, tejados con antenas; la estela de luz sobre el mar, el fulgor de los días indolentes, el verano que nunca ha de volver.
Un hombre está ahora sentado en el andén. Por un instante piensa en aquel niño que solía imaginarse en el próximo siglo mientras pasaban trenes de los que, a veces, descendían pasajeros extraños y le miraban sólo a él, como si quisieran contarle el final de una historia.
Viejos puentes de hierro entre colinas ocres, túneles cuya entrada apenas cierran unas tablas mohosas. De la linea abandonada no quedan ya ni los raíles: sólo un sendero impreciso bordea el terraplén y algunas señales van dejando una advertencia inútil. Quién recuerda ese trayecto, esa breve distancia recorrida con lentitud de carruaje, los intervalos de oscuridad, el reflejo del sol en el agua, las casa blancas cerca de la orilla. Quien esperaba en andenes ya definitivamente vacíos, quién se despidió en madrugadas de invierno sobre un fondo de vagones de madera y hollín y caras ateridas. El tiempo es aquí una vía muerta, una estación cerrada y unas flores que crecen en las grietas del suelo, muy cerca del asfalto y del humo, en la neutra superficie del olvido.
Una ciudad, de noche, y un cuarto de hotel. Ya no se escucha el ruido de la calle. En el silencio que sólo altera una lejana música vulgar, alguien recoge su equipaje y sabe que no van a reconocerle: el tiempo, ese pasajero oscuro, inadvertido.
El pasajero / Antonio Jiménez Millán

martes, 15 de mayo de 2007

LA ARCADIA VII



"Existe la literatura superficial pero es efímera.
Sin embargo, la que echa raíces en la vida humana
y ha pasado la huella del tiempo resulta ser un testimonio más directo e intenso
que la Historia o que cualquier tratado de sociología"

Mario Vargas Llosa




Escribir una novela es pegar ladrillos. Escribir un cuento es vaciar en concreto. No sé de quién es esa frase certera. La he escuchado y repetido desde hace tanto tiempo sin que nadie la reclame, que a lo mejor termino creyendo que es mía. Hay otra comparación que es pariente pobre de la anterior: el cuento es una flecha en el centro del blanco y la novela es cazar conejos. En todo caso esta pregunta del lector ofrece una buena ocasión para dar vueltas una vez más, como siempre, sobre las diferencias de dos géneros literarios distintos y sin embargo confundibles. Una razón de eso puede ser el despiste de atribuirle las diferencias a la longitud del texto, con distinciones de géneros entre cuento corto y cuento largo. La diferencia es válida entre un cuento y otro, pero no entre cuento y novela.
El cuento más corto que conozco es del guatemalteco Augusto
Monterroso, reciente premio Príncipe de Asturias. Dice así: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".
Nada más. Hay otro de
Las mil y una noches, cuyo texto no tengo a la mano, y que me produce retortijones de envidia. Es el cuento de un pescador que le pide prestado un plomo para su red a la mujer de otro pescador, con la promesa de regalarle a cambio el primer pescado que saque, y cuando ella lo recibe y lo abre para freírlo le encuentra en el estómago un diamante del tamaño de una almendra.
Más que el cuento mismo, alucinante por su sencillez, éste me interesa ahora porque plantea otro de los misterios del género: si la que presta el plomo no fuera una mujer sino otro hombre, el cuento perdería su encanto: no existiría. ¿Por qué? ¡Quién sabe! Un misterio más de un género misterioso por excelencia.
Las Novelas ejemplares de
Cervantes son de veras ejemplares, pero algunas no son novelas. En cambio Joseph Conrad escribió Los duelistas, un cuento también ejemplar con más de ciento veinte páginas, que suele confundirse con una novela por su longitud. El director Ridley Scott lo convirtió en una película excelente sin alterar su identidad de cuento. Lo tonto a estas alturas sería preguntarnos si a Conrad le habría importado un pito que lo confundieran.
La intensidad y la unidad interna son esenciales en un cuento y no tanto en la novela, que por fortuna tiene otros recursos para convencer. Por lo mismo, cuando uno acaba de leer un cuento puede imaginarse lo que se le ocurra del antes y el después, y todo eso seguirá siendo parte de la materia y la magia de lo que leyó. La novela, en cambio, debe llevar todo dentro. Podría decirse, sin tirar la toalla, que la diferencia en última instancia podría ser tan subjetiva como tantas bellezas de la vida real.
Buenos ejemplos de cuentos compactos e intensos son dos joyas del género: "
La pata de mono", de W.W. Jacobs, y "El hombre en la calle", de Georges Simenon. El cuento policíaco, en su mundo aparte, sobrevive sin ser invitado porque la mayoría de sus adictos se interesan más en la trama que en el misterio. Salvo en el muy antiguo y nunca superado Edipo rey, de Sófocles, un drama griego que tiene la unidad y la tensión de un cuento, en el cual el detective descubre que él mismo es el asesino de su padre.
El cuento parece ser el género natural de la humanidad por su incorporación espontánea a la vida cotidiana. Tal vez lo inventó sin saberlo el primer hombre de las cavernas que salió a cazar una tarde y no regresó hasta el día siguiente con la excusa de haber librado un combate a muerte con una fiera enloquecida por el hambre. En cambio, lo que hizo su mujer cuando se dio cuenta de que el heroísmo de su hombre no era más que un cuento chino pudo ser la primera y quizás la novela más larga del siglo de piedra.
No sé qué decir sobre la suposición de que el cuento sea una pausa de refresco entre dos novelas, pero podría ser una especulación teórica que nada tiene que ver con mis experiencias de escritor. Tanteando en las tinieblas me atrevería a pensar que no son pocos los escritores que han intentado los dos géneros al mismo tiempo y no muchas veces con la misma fortuna en ambos. Es el caso de William Somerset Maugham, cuyas obras -como las de Hemingway- son más conocidas por el cine. Entre sus cuentos numerosos no se puede olvidar "P&O" -siglas de la compañía de navegación Pacific and Orient- que es el drama terrible y patético de un rico colono inglés que muere de un hipo implacable en mitad del océano Índico.
Ernest
Hemingway es un caso similar. Tan conocido por el cine como por sus libros, podría quedarse en la historia de la literatura sólo por algunos cuentos magistrales. Estudiando su vida se piensa que su vocación y su talento verdaderos fueron para el cuento corto. Los mejores, para mi gusto, no son los más apreciados ni los más largos. Al contrario, dos de ellos son de los más cortos -"Un canario para regalo" y "Un gato bajo la lluvia"-, y el tercero, largo y consagratorio, "La breve vida feliz de Francis Macomber".
Sobre la otra suposición de que el cuento puede ser un género de práctica para emprender una novela, confieso que lo hice y no me fue mal para aprender a escribir El otoño del patriarca. Tenía la mente atascada en la fórmula tradicional de Cien años de soledad, en la que había trabajado sin levantar cabeza durante dos años. Todo lo que trataba de escribir me salía igual y no lograba evolucionar para un libro distinto. Sin embargo, el mundo del dictador eterno, resuelto y escrito con el estilo juicioso de los libros anteriores, habrían sido no menos de dos mil páginas de rollos indigestos e inútiles. Así que decidí buscar a cualquier riesgo una prosa comprimida que me sacara de la trampa académica para invitar al lector a una aventura nueva.
Creí haber encontrado la solución a través de una serie de apuntes e ideas de cuentos aplazados, que sometí sin el menor pudor a toda clase de arbitrariedades formales hasta encontrar la que buscaba para el nuevo libro. Son cuentos experimentales que trabajé más de un año y se publicaron después con vida propia en el libro de La cándida Eréndira: "Blacamán el bueno vendedor de milagros", "El último viaje del buque fantasma", que es una sola frase sin más puntuación que las mínimas comas para respirar, y otros que no pasaron el examen y duermen el sueño de los justos en el cajón de la basura. Así encontré el embrión de El otoño..., que es una ensalada rusa de experimentos copiados de otros escritores malos o buenos del siglo pasado. Frases que habrían exigido decenas de páginas están resueltas en dos o tres para decir lo mismo, saltando matones, mediante la violación consciente de los códigos parsimoniosos y la gramática dictatorial de las academias.
El libro, de salida, fue un desastre comercial. Muchos lectores fieles de Cien años... se sintieron defraudados y pretendían que el librero les devolviera la plata. Para colmo de peras en el olmo la edición española se desbarataba en las manos por un defecto defábrica, y un amigo me consoló con un buen chiste: "Leí el otoño hoja por hoja". Muchos persistieron en la lectura, otros la lograron a medias y con el tiempo quedaron suficientes cautivos para que no me diera pena seguir en el oficio. Hoy es mi libro más escudriñado en universidades de diversos países, y las nuevas generaciones pueden leerlo como si fuera el crepúsculo de un Tarzán de doscientos años. Si alguien protesta y lo tira por la ventana es porque no le gusta pero no porque no lo entienda. Y a veces, por fortuna, no ha faltado alguien que lo recoja del suelo.

¿Todo cuento es un cuento chino?
Gabriel García Márquez




ABRAZADO A LA TRISTEZA
He salido a la calle abrazado a la tristeza:
vi lo que no mira nadie y me dio vergüenza y pena.
Soledad que te pegas a mi alma
en la dulce soledad de este campo de otoño.
No hay momentos de sosiego.
Rebeldía pura de amores sin amores.
Ilusiones puras y puros conformismos
intentando levantar el espíritu nostálgico
de querer estar contigo y nunca estarlo.
Los llantos desconsolados que estrangulan las gargantas;
los ancianos encorvados: parece que la tierra les llama.
Volverás de vez en cuando a estas tierras agrietadas
y verás de nuevo a quien te ama borracho;
borracho de amores y libertades.
Y también de vinos por olvidarte. Borracho...
Me da pena que se admire el valor en la batalla;
menos mal que con los rifles no se matan las palabras.
Y si surgen saludos y palabras
tal vez notes la dureza de mi estilo
queriendo no herirte en nada,
y en mi soledad sólo herirme yo mismo.
La justicia está arrestada por orden de la avaricia;
el dinero que te salva es el mismo que te asesina.
Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo,
con la pura bandera de su raza.
Soledad de amores triste y pura,
soledad de amores y locura.
No me des más esperanzas: sé que todo son mentiras;
sacos llenos de agujeros para guardar alegrías.
Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo,
con la pura bandera de su raza.
Me da pena que se admire el valor en la batalla;
menos mal que con los rifles no se matan las palabras.
Soledad de amores triste y pura,
soledad de amores y locura.

Fito y Manolo Chinato



-¿Qué me quiere, señor ? -Niña, hoderte.
-Dígalo más rodado. -Cabalgarte.
-Dígalo a lo cortés. -Quiero gozarte.
-Dígamelo a lo bobo. -Merecerte.
-¡Mal haya quien lo pide de esa suerte,
y tú hayas bien, que sabes declararte!
y luego ¿qué harás ? -Arremangarte,
y con la pija arrecha acometerte.
-Tú sí que gozarás mi paraíso.
-¿Qué paraíso ? Yo tu coño quiero,
para meterle dentro mi carajo.
-¡Qué rodado lo dices y qué liso!
-Calla, mi vida, calla, que me muero
por culear teniéndote debajo.
Anónimo